El cuerpo sabe cómo restaurarse. El ayuno terapéutico, guiado y gradual, acompaña esa capacidad natural del organismo.
Cuando comes, tu cuerpo se enfoca en digerir y procesar los alimentos; unas horas después, se dedica a depurarse y repararse. El ayuno terapéutico aprovecha ese segundo momento: al dar un descanso a la digestión, el organismo puede dedicar su energía a otras funciones de restauración. Es una práctica antigua, presente en casi todas las culturas.
No es dejar de comer sin más, ni una vía para bajar de peso a toda costa. Es una práctica que, hecha con criterio, de forma gradual y acompañada, respeta los ritmos del cuerpo.
Bien guiado, el ayuno terapéutico puede ayudarte a:
El ayuno no es para todas las personas ni para todos los momentos. Por eso siempre parte de una valoración y de un acompañamiento cercano.

En CayeCualli, el ayuno terapéutico nunca se improvisa. La Dra. Teresa Ochoa valora primero si es adecuado para ti y lo introduce de forma gradual, acostumbrando al cuerpo poco a poco.
Se integra con tu alimentación y con el resto del programa, de modo que forme parte de un plan coherente y no de un esfuerzo aislado.
Los aztecas acompañaban sus ceremonias más importantes con ayunos rigurosos. Entendían algo que la fisiología confirma hoy: que el propio cuerpo aprovecha la ausencia de alimento para sanearse y reestructurarse.
CayeCualli recupera esa sabiduría, pero con el cuidado y la supervisión que hoy sabemos que requiere.

Un proceso de ayuno terapéutico responsable suele incluir:

El ayuno terapéutico no es adecuado para todas las personas. Se desaconseja o requiere especial cuidado, entre otros casos, en el embarazo y la lactancia, en diabetes tipo 1, en quienes toman ciertos medicamentos o tienen enfermedades cardiacas, renales, hepáticas o trastornos de la conducta alimentaria. Los ayunos prolongados deben realizarse bajo supervisión.
Por eso, en CayeCualli nunca se practica por cuenta propia: siempre parte de una valoración y de un acompañamiento. Si en algún momento te sientes mal, el ayuno se interrumpe. Complementa, no reemplaza, la atención médica.
No es su objetivo. Su propósito es dar al cuerpo un descanso digestivo y acompañar sus procesos de depuración, siempre de forma guiada.
No lo recomendamos. El ayuno terapéutico requiere valoración previa y acompañamiento para hacerse con seguridad.
No. Se introduce de forma gradual y existen distintas formas de practicarlo, adaptadas a cada persona.
Solo tras una valoración. Hay casos en los que no se recomienda; por eso siempre se revisa tu situación primero.
El cuerpo se adapta progresivamente. Al hacerlo de forma gradual, la sensación de hambre suele ser mucho más manejable de lo que se teme.
Se decide en una valoración, nunca por cuenta propia. Agenda una consulta para saberlo con seguridad.
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